En este proyecto se llevó a cabo la ejecución de un cerramiento perimetral para una parcela residencial, combinando un murete de hormigón con paneles metálicos rígidos de color marrón. La actuación permitió delimitar la propiedad, reforzar su seguridad y mejorar la apariencia exterior de la vivienda mediante una solución resistente y adaptada a la forma del terreno.

El objetivo era crear un cierre de finca funcional que protegiese la zona exterior sin impedir la entrada de luz ni reducir completamente la visibilidad. Para conseguirlo, se optó por un sistema de panel rígido de malla electrosoldada instalado sobre una base continua de hormigón.

Preparación de la base del cerramiento

La ejecución comenzó con la preparación del perímetro sobre el que se instalaría el nuevo cierre. Al tratarse de una parcela situada junto a una carretera y con un trazado ligeramente curvo, era necesario adaptar la construcción a la forma del terreno y mantener una correcta alineación durante todo el recorrido.

Se construyó un murete de hormigón que actúa como base estructural del cerramiento metálico. Esta solución aporta estabilidad, evita que los paneles estén en contacto directo con la tierra y ayuda a proteger la parte inferior de la finca frente a golpes, humedad y movimientos del terreno.

El murete sigue el perímetro de la propiedad y se adapta progresivamente a los cambios de dirección, proporcionando una base continua y uniforme para la instalación de los postes.

Instalación de paneles metálicos rígidos

Sobre el murete se colocaron paneles rígidos de malla electrosoldada, fijados mediante postes metálicos distribuidos de forma regular. Cada panel incorpora pliegues horizontales que aumentan su rigidez y reducen el riesgo de deformación.

Frente a otros tipos de cerramiento más ligeros, el panel rígido proporciona una mayor estabilidad y un acabado más limpio. Su estructura permite cerrar parcelas de grandes dimensiones manteniendo una imagen ordenada y homogénea en todo el perímetro.

Los postes se anclaron firmemente a la base y los paneles se sujetaron mediante piezas de fijación específicas. Esta instalación garantiza que el conjunto permanezca alineado y soporte adecuadamente la exposición continuada al viento y a las condiciones climatológicas.

Cerramiento adaptado al trazado de la parcela

Uno de los aspectos más importantes del trabajo fue la adaptación del cerramiento a la forma del terreno. La parcela presenta un perímetro prolongado y ligeramente curvo junto a la carretera, por lo que fue necesario ajustar la orientación de los postes y paneles en cada tramo.

Esta planificación permitió mantener una separación regular entre los elementos y conseguir que el cierre siguiese de manera natural los límites de la propiedad. El resultado es una instalación continua, sin cambios bruscos de dirección ni espacios que puedan reducir la seguridad.

La correcta adaptación al terreno es fundamental en este tipo de trabajos, especialmente cuando se realizan cerramientos de parcelas, viviendas o fincas con desniveles y perímetros irregulares.

Acabado marrón integrado con la vivienda

Para los paneles y postes se escogió un acabado de color marrón, una tonalidad que combina con la fachada, la cubierta y los elementos exteriores de la vivienda.

Este color reduce el impacto visual del cerramiento y facilita su integración en entornos residenciales y rurales. Además, mantiene una apariencia discreta sin renunciar a la protección y resistencia propias de un sistema metálico rígido.

La estructura abierta de los paneles permite conservar la visibilidad desde el interior de la parcela y aprovechar la luz natural. De esta forma, se obtiene una delimitación segura sin generar el efecto cerrado de un muro completamente opaco.

Mayor seguridad para la zona exterior

El nuevo cerramiento ayuda a controlar el acceso a la propiedad y proporciona una barrera física alrededor de la vivienda. También resulta útil para proteger jardines, zonas de ocio, espacios con piscina y áreas utilizadas por niños o animales domésticos.

Al instalarse junto a una vía de circulación, el cierre establece una separación clara entre el terreno privado y el exterior. Esto permite disfrutar de la parcela con mayor tranquilidad y reduce el riesgo de salidas accidentales hacia la carretera.

La combinación del murete de hormigón y el panel metálico constituye una solución adecuada para quienes necesitan un cerramiento de finca resistente, seguro y de bajo mantenimiento.

Resultado final del cierre de la parcela

El resultado es un cerramiento perimetral sólido, uniforme y adaptado al trazado de la propiedad. El murete proporciona una base estable, mientras que los paneles rígidos aportan altura y seguridad sin bloquear la visibilidad.

Este proyecto demuestra las posibilidades que ofrece la combinación de hormigón y malla metálica para cerrar viviendas, jardines, parcelas y terrenos. Una solución duradera que mejora tanto la protección de la propiedad como su imagen exterior.

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